El peregrinar de cualquier inmigrante por conseguir su sueño dorado y pisar tierras estadounidenses se torna largo y pesado, prueba de esto, son Enrique Hernández y Carlos López de San Pedro Sula, Honduras, en donde hicieron parada en San Nicolás, Tequisquiapan, hicieron esta escala por necesidad ya que sus paradas son para comer y descansa un poco, ellos llegaron el 3 de abril, comentaron que a veces son días de esperar, pues no saben cuánto tiempo tarde el tren, pasan hambre, violencia por parte de la Policía Federal, son ellos quienes abusan pidiéndoles dinero (lo poco que llevan), hay lugares a donde hacen sus paradas donde asisten alguna casita del migrante en donde les dan comida y un lugar para descansar. Nos mostraron su moneda nacional “Quetzal” que equivale tres pesos mexicanos, al llegar a México sufren el cambio de moneda pues muy difícilmente las pueden cambiar.
Siguiendo con la plática nos comentaron que es difícil dejar a su familia, para Carlos López es su primera vez que cruza la frontera por ello va en compañía de Enrique que para él es su segunda vez en cruzar y espera no ser deportado como la primera vez, ellos van sin camino fijo, pues no saben a dónde llegaran, dónde dormirán y no saben en qué lugar trabajaran. Les pesa saber que es un camino incierto, el dejar a su familia, las carencias y abusos que sufren. Esta historia no tiene fin, se queda en puntos suspensivos, pues los peligros son muchos, pueden o no llegar a su destino, la moneda se queda en el aire esperando que caiga del lado de la esperanza.
Este fotoreportaje lleva por nombre Un juego con los Sueños, ya que estos Hondureños van por un sueño que es incierto poniendo en riesgo su vida, ellos al momento de subirse al tren dejan atrás una vida sin saber si volverán, todo por darles lo mejor a sus familias. En las siguientes seis fotos se deja ver la calidad humana de Enrique y Carlos, que no importando que se encuentren lejos de su familia siempre regalan una sonrisa, en sus rostros se nota el cansancio y la preocupación de no saber si su decisión de irse a Estados Unidos sea la correcta.
Los peligros de la travesía migratoria son bastantes, uno de ellos, el no llegar a su destino.
La vida es larga pero el destino incierto, y para estos inmigrantes aún no se escribe su historia.
El pesar se mira en su rostro y la preocupación de que su sueño se rompa, existe.
Carlos aguarda a que esta travesía sigo su rumbo, en espera de su segundo tren.
Una sonrisa nos regala Enrique, provocada por los recuerdos que lleva en su este viaje y los cuales nos comparte.
Un “Quetzal” equivale a tres pesos mexicanos, el cambio de moneda una vez que están en México es muy difícil.
Para UM Informativo Raquel Vázquez
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